viernes, 17 de noviembre de 2017

Los rohinyás afrontan un genocidio. No podemos ser meros espectadores.



En los últimos dos meses, más de 600.000 rohinyás se han visto expulsados de sus hogares, han visto destruidas sus tierras y han soportado torturas y violaciones mientras buscaban un lugar seguro. ¿Recordamos lo que sucedió en Ruanda? Pues prestemos hoy atención a Myanmar. 

Se suele describir a los rohinyás [o ruaingás] como el pueblo más perseguido de la Tierra. Se trata de un grupo étnico principalmente musulmán, y pese a haber vivido en el estado de Rakáin durante siglos, se les niega la ciudadanía. Durante años se han restringido sus movimientos y se les ha negado acceso a la educación, la atención sanitaria y otros servicios básicos. 

So capa de luchar contra la insurgencia o el terrorismo, los rohinyás han sufrido lo que las Naciones Unidas han denominado “un caso de libro” de limpieza étnica. Desde el 25 de agosto, casi la mitad de la población rohinyá de Myanmar ha sido expulsada, uno de los desplazamientos de personas más rápidos de los últimos decenios. 

Bangladesh ha abierto sus fronteras y está hacienda lo que puede, lo cual es mucho para el país más densamente poblado de la Tierra, que lucha ya contra la pobreza y las consecuencias del cambio climático. 

La respuesta internacional a la crisis rohinyá ha quedado bastante por debajo de lo que se necesitaba, y los líderes mundiales no han ejercido suficiente presión política sobre el gobierno. 

Myanmar ya no es un Estado paria; tiene un gobierno elegido democráticamente y se ha visto inundada de inversión extranjera directa en los últimos años. 

Las grandes empresas que han invertido en esta region deben hacer oír su voz y desinvertir en ella hasta que se respeten los derechos humanos, o se harán también cómplices de estos horrendos actos. 

Este viernes [10 de noviembre] los líderes mundiales se reunirán en la cumbre de ASEAN, pero la crisis rohinyá no aparece por ningún lado en el orden del día. Apelamos a estos líderes para que presionen al gobierno de Myanmar a fin de que detenga estas atrocidades, conceda la ciudadanía a los rohinyás y les permita regresar a los lugares que consideran su hogar. 

Los países deben financiar plenamente el llamamiento de las Naciones Unidas y cerrar la diferencia de financiación que está dejando a niños traumatizados sin alimentos básicos, sin agua ni cobijo. Por ultimo, los estados miembros de las Naciones Unidas deben valorar qué esfuerzos diplomáticos pueden permitirles cumplir con su responsabilidad de proteger a los rohingyas. No debemos ser meros espectadores de este genocidio. No podemos permitir que la gente sea masacrada y se incendien sus casas para expulsarlos, mientras el mundo se queda mirando. 

Firman esta declaración (en orden alfabético): 

Waris Ahluwalia, Babi Ahluwalia, Sachin Ahluwalia, Riz Ahmed, Utkarsh Ambudkar, Aziz Ansari, Dev Benegal, Gotham Chopra, Nandita Das, Rana Dasgupta, Anil Dash, Kiran Desai, Noureen DeWulf, Geeta Gandbhir, Vikram Gandhi, Shruti Ganguly, Janina Gavankar, Neelam Gill, Maneesh Goyal, Arjun Gupta, Mohsin Hamed, Hitha Prabhakar-Herzog, Anadil Hossain, Vijay Iyer, Sakina Jaffrey, Madhur Jaffrey, Poorna Jagannathan, Riddhika Jesrani, Rega Jha, Mindy KalingRaghu Karnad, Siddhartha Khosla, Hari Kondabolu, Shruti Kumar, Anjali Kumar, Hari Kunzru, Ajay Madiwale, Karan Mahajan, Rekha Malhotra, Aasif Mandvi, Sunita Mani, Nimitt Mankad, Suketu Mehta, Hasan Minhaj, Smriti Mundhra, Ajay Naidu, Aparna Nancherla, Kumail Nanjiani, Karuna Nundy, Maulik Pancholy, Joseph Patel, Shomi Patwary, Freida Pinto, Shaifali Puri, Aniq Rahman, Saira Rao, Zuleikha Robinson, Salman Rushdie, Reema Sampat, Reshma Saujani, Nikil Saval, Sumana Setty, Shiza ShahidKamila Shamsie, Anoushka Shankar, Sheetal Sheth, Sonejuhi Sinha, Madhureeta Goel, Southworth Lakshmi, Sundaram Himanshu Suri, Sonali Thimmaya, Pej Vahdat. 

Fuente: The Guardian, 10 de noviembre de 2017 

Traducción: Lucas Antón

jueves, 16 de noviembre de 2017

Iglesias evangélicas y el poder conservador en Latinoamérica.


Por Javier Calderón Castillo

Celag, 14 de noviembre, 2017,- La participación pública de pastores y seguidores de iglesias evangélicas o neopentecostales en los procesos electorales viene creciendo y haciendo sinergia en la ofensiva conservadora vivida en la región. Se han vuelto una parte activa, con diversos niveles de protagonismo, de las facciones de derechas en sus respectivos países. Participan en elecciones –con candidaturas propias o pautadas– utilizando su poder simbólico y retórico para vincular las creencias de la fe a la elección de ofertas políticas, canalizando la desesperanza social de la población/feligreses (en su mayoría pobre) y su enojo con los partidos políticos (que no les articulan, ni les dan respuestas) de tal manera que combinan el poder de convicción de la predestinación religiosa de la salvación pos-existencial al discurso político de un porvenir moralizador y bíblico como redención terrenal.

Según informes periodísticos, existen más de 19 mil iglesias neopentecostales en el continente, que organizan a más de cien millones de creyentes, es decir, una quinta parte de sus habitantes(1). Estas cifras indican un desplazamiento de la Iglesia Católica, con sus distintas congregaciones, como estructuras mediadoras del poder simbólico de la fe de los latinoamericanos(2). La estructura de la iglesia católica parece haber perdido el monopolio de la fe y poco a poco va dejando de ser el bastión de legitimación -de evasión o consulta- de las creencias y ofertas políticas(3) para la mayor parte de la población.

Los neopentecostales, sin embargo, no son los primeros grupos religiosos en participar abiertamente en política. En la segunda mitad del siglo pasado –desde 1947– se organizaron partidos políticos afiliados a la doctrina europea de la democracia cristiana, con muy diversas posturas políticas nacionales, llegando a ganar la presidencia en algunos países (Chile, República Dominicana, Colombia, Venezuela, entre otros) y teniendo ministros, senadores y diputados en todo el continente(4). Aunque se trata de un proyecto en decadencia que en la actualidad no moviliza la fuerza política lograda en el siglo XX, este precedente establece –con algunas diferencias– un antecedente del “fenómeno” evangélico o neopentecostal.

Los rasgos distintivos de la participación política de los neopentecostales, pastores y sus iglesias, se pueden sintetizar en cuatro:
Posturas ultra-conservadoras en relación con la familia y restrictivas de las libertades sociales.
Abiertos defensores del neoliberalismo y la sociedad de consumo.
Gran capacidad económica ligada al aporte-convicción de sus feligreses.
Despliegue mediático a partir de sus propias emisoras, canales de televisión y redes sociales.

Antes de analizar esos rasgos de participación, veamos el mapeo de los partidos políticos evangelistas, sus alianzas y el porcentaje de adhesión de feligreses:
Partidos políticos evangélicos-neopentecostales



I

Los pastores neopentecostales se caracterizan por su capacidad de oratoria y el carisma sobre las multitudes. Se basan en las enseñanzas de las iglesias pentecostales norteamericanas fundadas a comienzos del siglo XX, de las cuales toman su doctrina religiosa centrada en la difusión y estudio del evangelio, en búsqueda del “avivamiento y encuentro con el espíritu santo como experiencia vital del pentecostal”(20). Eso hace que los feligreses tengan una identidad y fuerte adhesión a su Iglesia de base, más que a una estructura lejana como el Vaticano. Critican a la Iglesia católica por tener como referente al Papa (al que llaman un falso profeta) y recurren a la polémica luterana sobre la popularización masiva de la lectura y el estudio de la Biblia(21). Se puede decir que su desarrollo y expansión en Latinoamérica no es casual por la focalización en grupos indígenas y sectores excluidos, lo cual puede calificarse como una acción de inserción neocolonial.

En Brasil, donde reunen a cerca de 22 millones de militantes pentecostales, se han convertido en un partido político con influencia decisiva sobre los destinos de la nación(22). Antes del golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, Eduardo Cuhna lideró la bancada evangelista para impedir la concreción de normas a favor de derechos reproductivos de las mujeres y fue el líder del impeachment –juicio parlamentario- que terminó expulsando a la presidenta electa por voto popular(23).

Interpretan las escrituras biblícas como argumentos políticos en contra de procesos políticos progresistas. En Colombia jugaron un papel central en contra de ratificar el Acuerdo de Paz de La Habana en el plebiscito en 2016. Se han aliado con el senador y ex presidente Álvaro Uribe, quien tiene en sus listas al Congreso a pastores de la Iglesia del Avivamiento, Ríos de Vida, la Adventista y otras(24). Los más de 10 millones de feligreses de 266 iglesias neopentecostales fueron convocados a votar por el NO, en contra del Acuerdo de Paz, porque supuestamente atentaba contra el concepto de familia. Una interpretación hecha a conveniencia y contraria al enfoque de género incluido en el acuerdo como transversal, que se refiere a la inclusión de las mujeres en la construcción de la paz, bastante alejado a cualquier otra consideración de orden moral o de estructuración de la organización familiar (cualquiera que sea)(25).

La agenda política de los grupos/partidos evangélicos en todo el continente parece ser similar al movimiento de “Tradición, Familia y Propiedad” surgido en los años 60 en el Cono Sur y vinculado a acciones a favor de las dictaduras(26). Aunque este grupo fuera contrario al protestantismo, coinciden en su oposición conservadora a cualquier alteración del orden patriarcal de los roles de mujer y hombre, de cualquier aspecto sexual distinto a la reproducción y niegan cualquier idea liberal o progresista de la familia o las reformas para ampliar derechos y la democratización de la sociedad.

II

En general, la política a la que adhieren o promueven los pastores y las iglesias pentecostales es coincidente con el neoliberalismo, como lo expresan las iglesias evangelistas colombianas y centroamericanas, quienes fomentan la “ética protestante” ligada al libre comercio, al trabajador exitoso, ahorrador, constante y abnegado, donde “el éxito material aparece como una prueba de elección por Dios. Si un individuo gana mejor en su vida, estará tentado a asociar ese progreso a su Iglesia, y a involucrarse aún más”(27). Otros pastores optan por posturas pragmáticas de derechas, como el actual alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, del Partido Republicano Brasileño y pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios, quien acompañó al PT siendo Lula presidente y él senador -aunque retornó a su causa en contra de Dilma Rousseff y en la actualidad está apoyando al gobierno de Temer y sosteniendo posiciones neoliberales en la gestión de la alcaldía carioca(28)-.


En general, por sus adhesiones o apoyos a partidos ultra conservadores como se observa en la Tabla 1, se puede afirmar que los evangelistas están más cerca del neoliberalismo que de la justicia social. 

También existen algunos grupos evangelistas que apoyan a gobiernos progresistas como en Nicaragua y en menor medida en El Salvador, manejando un discurso pragmático de funcionalidad con el gobierno o, como ocurrió en el proceso de formación y desarrollo de la democracia cristiana, sectores de la iglesia interpretan la función social de la iglesia de formas distintas a la neoliberal(29). En general, por sus adhesiones o apoyos a partidos ultra conservadores como se observa en la Tabla 1, se puede afirmar que los evangelistas están más cerca del neoliberalismo que de la justicia social.

III

Sólo en Brasil, las autoridades fiscales reportan que las iglesias evangelistas movilizaron, en 2015, 25 mil millones de reales (7 mil millones de dólares), una astronómica cifra que le ha permitido un crecimiento exponencial a las iglesias, que manejan franquisias y sus propios templos en cualquier pueblo, ciudad o país del mundo. Las iglesias evengelicas o neopentecostales están expandiéndose de Brasil a todo el mundo, en especial a los países de Latinoamérica y África(30).

En Colombia tienen reportados activos por 5 mil millones de dólares(31). En los demás países no se conocen los montos que manejan los miles de pastores y sus iglesias, aunque se especula que es un “gran negocio de la fe”, una relación económica que no está regulada en algunos países, donde no pagan impuestos, ni los pastores están auditados por entidades del Estado que certifiquen ingresos y egresos, tipo de gastos y destinación de las ganancias(32). También cada feligres ayuda como predicador de la iglesia al desarrollar las campañas políticas, sin mediaciones clientelares y autofinanciados.

De acuerdo a lo reportado en Brasil y Colombia, los ingresos económicos de las iglesias evangelistas en los demás países de Latinoamérica son altos, y al no ser auditados pueden destinarse a apoyar partidos políticos, o las propias candidaturas de los pastores. Una ventaja singular en la política latinoamericana, donde las campañas electorales son cada vez más profesionales y más costosas(33). Podríamos estar ante un escándalo de la misma magnitud que el de Odebrecht.

IV

Las iglesias evangelistas también tienen una enorme red de emisoras de radio y canales de televisión. Algunos pastores justifican estas inversiones porque es la manera de llegar al creciente número de feligreses, “ya no pueden atender a tantos de forma presencial”(34), lo cual acrecienta el poder simbólico a desplegar por dichas organizaciones basadas en la fe. Al tiempo que son la forma de exposición mediática/política que genera una ventaja sobre los demás candidatos.

En Brasil, estas iglesias están apoyadas por la cadena Rede Records, de propiedad del Pastor Eder Mecedo, un potentado y multimillonario evangelista quien dice haber vendido más de 10 millones de copias de 34 libros, escritos sobre distintas temáticas, ayudado por sus feligreses que están repartidos en 147 países del mundo en la Iglesia Universal del Reino de Dios(35), la misma del actual alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Cravella. Un sistema copiado por todas las iglesias evangélicas del continente y con una capacidad de generar mensajes culturales muy fuertes, construyendo no sólo una ética pentecostal económica y moral, sino una estética ligada a la fe, la política y la predicación del evangelio.


Son actores políticos emergentes, con una fuerza de cohesión sobre sus feligreses/votantes, que logran desequilibrar elecciones y son apetecidos por todas las formaciones políticas que coinciden con sus postulados religiosos y conservadores 

Estos rasgos distintivos de las iglesias evangélicas son tan sólo la puerta de entrada para conocer un fenómeno que congrega multitudes en búsqueda de redención moral y la refrendación del mito de la predestinación, que está haciendo tránsito de forma creciente a la política, buscando integrar en el Estado los preceptos y verdades bíblicas que se pensaban superadas por la conquista del laicismo estatal. Son actores políticos emergentes, con una fuerza de cohesión sobre sus feligreses/votantes, que logran desequilibrar elecciones y son apetecidos por todas las formaciones políticas que coinciden con sus postulados religiosos y conservadores.

Notas:


(2) http://www.redmovimientos.mx/2016/wp-content/uploads/2016/10/Bourdieu-P....ólica.-Religión-y-pol%C3%ADtica.-Editorial-Biblos.compressed.pdf

































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Fuente: Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG): http://www.celag.org/iglesias-evangelicas-poder-conservador-latinoamerica/

Fuente: Servindi

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La corrupción socava la democracia y el acceso a los derechos fundamentales.



"La corrupción socava la democracia y el acceso a los derechos fundamentales". En estos términos se refirieron los 24 organismos miembros de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) de las Américas al fenómeno de la corrupción.

La expresión se produjo en un seminario internacional que busca analizar los vínculos entre derechos humanos y corrupción, el contexto regional de este fenómeno a gran escala, los desafíos de las normas internacionales y regionales relativas a la lucha contra la corrupción, así como las buenas prácticas de mecanismos y estrategias judiciales.

El Perú fue elegido como sede por haber sido precursor en la creación de instrumentos nacionales de lucha contra la corrupción, pero porque al mismo tiempo posee elevados y sostenidos índices de corrupción.

Entre las principales conclusiones preliminares de la jornada del lunes se destacó que la corrupción no vulnera únicamente el patrimonio público sino también derechos fundamentales como el acceso a la educación, la salud y la justicia. Que esas vulneraciones pueden ser directas e indirectas y afectan desproporcionadamente a los más pobres y que se presenta tanto con gobiernos de izquierda como de derecha.

En nuestra región existe un alto correlato entre vulneración de derechos e índices de corrupción. En países con altos niveles de crímenes y violación de derechos humanos, la corrupción afianza la complicidad de las autoridades con los carteles de las drogas.

En algunos países, a través de la corrupción se logra acaparar las tierras, desviar fondos estatales. En otros Estados operan incluso bandas criminales instaladas en la esfera pública con el objetivo único de lucrar lejos de todo objetivo de interés y bienestar general.

El carácter oculto de la corrupción y las distintas formas que adopta, son elementos que dificultan su investigación. No obstante, existen marcos normativos internacionales con estándares para la lucha contra la corrupción que deben ser conocidos y aplicados. El desafío allí reside en vincularlos a los instrumentos de defensa de los derechos humanos para amplificar su llegada.

En el contexto local, los participantes expresaron su preocupación por la grave situación de corrupción en el Perú, reflejada en el caso “Odebrecht” (entre varios otros) que involucra a las élites públicas y empresariales del país y de otros de la región.

“Los crímenes de lesa humanidad no pueden ser indultados y los gobiernos no deben instrumentalizar el derecho para obstaculizar el trabajo de los fiscales que investigan a personas potencialmente involucradas en hechos de corrupción. Solicitamos independencia de la justicia y transparencia en la lucha contra este flagelo.” señalo Dimitris Christopoulos, Presidente de la FIDH quien se encuentra presente en Lima con ocasión de este evento.

Estos esfuerzos nacionales y regionales tendrán que ser complementados a largo plazo por políticas públicas eficaces para combatir la corrupción, como por ejemplo, el establecimiento de alianzas certeras y duraderas, el refuerzo o la introducción de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para el manejo de los recursos públicos, la prevención, entre otros, que serán abordados en la jornada cerrada de debate que la FIDH y sus organismos miembros sostendrán hoy y mañana.
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Fuente: Servindi

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Por qué está Estados Unidos en guerra en África Occidental?


Eddie Haywood

Entre 2006 y 2010, el despliegue de tropas de las fuerzas especiales estadounidenses en África aumentó en un 300%. De 2010 a 2017, el número de tropas desplegadas aumentó en casi un 2000%, ocupando más de 60 puestos de avanzada encargados de llevar a cabo más de 100 misiones en un momento dado en todo el continente.

Los asesinatos del 4 de octubre de cuatro Boinas Verdes de los Estados Unidos en Níger han expuesto una extraña visión de las operaciones militares estadounidenses de largo alcance en todo el continente africano, que se han llevado a cabo casi en su totalidad en secreto.

Funcionarios del Pentágono dijeron el viernes a los periodistas que la emboscada fue llevada a cabo por un grupo autoradicalizado, supuestamente, afiliado a ISIS. El Pentágono admitió además que al menos 29 patrullas similares a la que fue fatalmente emboscada han sido llevadas a cabo por soldados estadounidenses en Níger.

Según AFRICOM, el comando militar estadounidense con base en Stuttgart, Alemania, las fuerzas especiales estadounidenses desplegadas en Níger tienen la tarea de proporcionar entrenamiento, logística e inteligencia para ayudar al ejército nigerino en la lucha contra militantes afiliados a Al-Qaeda en Malí y Boko Haram en la vecina Nigeria. AFRICOM ha declarado oficialmente que sus fuerzas interactúan con el ejército nigerino en capacidad "asesora, no de combate".

Las circunstancias que rodearon la emboscada que resultó en la muerte de los cuatro Boinas Verdes evidencian que la afirmación de AFRICOM de no participación en combate es una mentira. Los asesinatos ocurrieron durante una patrulla conjunta de soldados estadounidenses de élite y fuerzas nigerinas en una remota región hostil en la frontera con Mali, conocida por las frecuentes incursiones realizadas por militantes islamistas. Unos 800 comandos estadounidenses han sido desplegados en bases en Niamey y Agadez, dejando muy claro el papel ofensivo que el ejército estadounidense está realizando en Níger.

Subrayando el incidente está la configuración de Níger en la ofensiva imperialista de Washington a través de África. Los niveles de expansión de las fuerzas militares de EE. UU. desplegadas en todo el continente han adquirido cada vez más el carácter de un ejército de ocupación. Según el Pentágono, hay un total de 1.000 soldados estadounidenses en las cercanías de la cuenca del lago Chad, que incluye el este de Níger, Chad, el norte de Nigeria y parte de la República Centroafricana. Unos 300 soldados adicionales están estacionados hacia el sur en Camerún.

Después de su establecimiento en 2008 como un comando independiente, AFRICOM ha expandido significativamente la influencia militar estadounidense y el despliegue de tropas en el continente africano. Como medida de la expansión militar deEstados Unidos está la construcción de una base de 100 millones de dólares en Agadez, en Níger central, a partir de la cual la fuerza aérea de los EE. UU. lleva a cabo vuelos regulares de drones de control remoto en toda la región del Sahel.

Aumentando el contingente de fuerzas especiales en la región se encuentra personal militar estacionado en varias docenas de bases y puestos de avanzada, incluida una base estadounidense en Garoua, Camerún.

Las unidades de operaciones especiales en África tienen su origen en 1980, después de que el Pentágono creara el Comando de Operaciones Especiales (SOCOM) para llevar a cabo una incursión en la embajada de Estados Unidos en Teherán, Irán, para rescatar a los rehenes estadounidenses. Con los años, SOCOM ha ampliado ampliamente su alcance, y actualmente tiene fuerzas estacionadas en todos los continentes del mundo.

Compuesto por varias unidades de las fuerzas armadas de los EE. UU., Incluidos Green Berets, Delta Force y Navy Seals, SOCOM lleva a cabo un amplio espectro de operaciones ofensivas que incluyen asesinatos, contraterrorismo, reconocimiento, operaciones psicológicas y entrenamiento de tropas extranjeras. Bajo AFRICOM, estas fuerzas forman un subgrupo de SOCOM designado como Comando de Operaciones Especiales en África (SOCAFRICA).

Entre 2006 y 2010, el despliegue de tropas de las fuerzas especiales estadounidenses en África aumentó un 300%. Sin embargo, de 2010 a 2017, el número de tropas desplegadas creció en casi un 2000%, ocupando más de 60 puestos de avanzada encargados de llevar a cabo más de 100 misiones en un momento dado en todo el continente.

La escala de la expansión militar que comenzó con fuerza bajo la administración Obama es parte de una renovada "lucha por África", compuesta de un impulso de gran codicia para un dominio económico sobre los vastos recursos económicos de África que amenaza con transformar todo el continente en un campo de batalla.

Las raices inmediatas de la emboscada de Níger se remontan a la guerra de 2011 de Estados Unidos y la OTAN en Libia, que resultó en la caida y asesinato del líder de Libia, Muammar Gaddafi.

Bajo la administración de Obama, Washington cultivó y armó varios grupos militantes islamistas con vínculos con Al-Qaeda como una fuerza sustituta para llevar a cabo su objetivo de cambio de régimen. El resultante bombardeo de Estados Unidos y la OTAN dejó a la sociedad libia en ruinas, y los combatientes islamistas se dispersaron por el norte de África y el sur hasta el Sahel.

En 2012, como consecuencia de un golpe respaldado por Estados Unidos y Francia contra el gobierno de Bamako, los rebeldes tuareg en el norte de Malí aprovecharon el caos resultante del golpe para organizar una rebelión. Después de que los militantes tuareg comenzaran a tomar el control de las ciudades y territorio a medida que se internaban en el sur de Malí, Francia con el respaldo de la administración Obama desplegó 4.000 soldados en el país para neutralizar a los rebeldes tuareg, estabilizando finalmente el gobierno que, ella misma, había establecido en Bamako.

Si bien la rebelión tuareg pudo haber sido detenida por la ofensiva francesa respaldada por Estados Unidos, los combatientes islamistas de Libia estaban llegando a Malí, y muchos tomaron las armas contra el gobierno títere respaldado por Occidente. Los combatientes islamistas se unieron en gran medida en un gran grupo, declarando lealtad a Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Las fuerzas militares de Níger y Chad que participaron en la intervención estadounidense / francesa en Malí se han convertido en frecuentes blancos de los militantes islamistas que comenzaron a realizar incursiones transfronterizas y lanzaron ataques contra patrullas y guarniciones.

El ascenso de estas milicias islamistas en guerra que transformaron África Occidental en un campo de batalla es el resultado final de la estrategia de décadas de Washington de cultivar estas fuerzas como un ejército alterno en sus guerras para cambio de régimen, al principio, en Medio Oriente y Afganistán, y posteriormente en África.

Subrayando el despliegue militar de Francia están los intereses económicos franceses que busca proteger no solo a Malí, sino a través de África Occidental, la región que una vez fue parte de su imperio colonial. En Níger, el gigante energético francés Areva ha establecido operaciones mineras que extraen los ricos recursos de uranio del país.

Por su parte, Washington ha alistado la participación de las fuerzas militares de Burkina Faso, Camerún, Nigeria, Níger, Chad y Malí en su campaña por el dominio del Sahel y el África Occidental, con todos estos países con avanzadas o bases estadounidenses.

Un elemento clave de la expansión militar de Washington en la región son los importantes recursos económicos que pretende asegurar para los intereses corporativos estadounidenses. En nombre de estos intereses, y complementario a su operación militar, Washington ha construido una embajada de 300 millones de dólares en Niamey.

Las intervenciones militares de Washington en África deben verse también como un esfuerzo por contrarrestar la creciente influencia económica de China en el continente. En losúltimos años Beijing ha asegurado acuerdos de inversión con gobiernos africanos en casi todos los sectores de la economía de África.

China National Petroleum Company (CNPC) compró el permiso para la extracción de petróleo en la cuenca Agadem de Níger, y CNPC también construyó y opera la refinería Soraz cerca de Zinder, la segunda ciudad más grande de Níger. Los acuerdos de Pekín para la construcción de oleoductos, que se encuentran actualmente en la etapa de desarrollo, atravesando Chad, Níger, Burkina Faso y Camerún han causado una gran preocupación en Washington.



Fuente: Pambazuka


[Fundación Sur]


domingo, 12 de noviembre de 2017

#ParadisePapers: ¿Por qué no somos capaces de acabar con los paraísos fiscales?


Xavier Casanovas. 

Esta es la pregunta que mucha gente se hace esta semana después de la publicación de los #ParadisePapers, la nueva filtración de documentos provenientes de paraísos fiscales con nombres de personalidades y empresas que utilizaban la empresa AppleBuy situada en las Bermudas para ocultar patrimonio.

Ciertamente parece inverosímil que encadenando escándalos como el #SwissLeaks, #LuxLeaks, #PanamaPapers, etc. sigamos hablando de la existencia de paraísos fiscales, de la falta de regulación de estos a nivel internacional, y de la falta de cooperación política para hacer frente a una realidad que se calcula que esconde más de 6 billones de dólares y que implica una sangría de 90.000 millones de dólares anuales en las arcas de los países en vías de desarrollo.

Tres razones por las que creo que, a pesar de la evidencia y el rechazo social que generan, todavía no somos capaces de acabar con los paraísos fiscales:

1.- Empresas contra países. Como explicaba en el último cuaderno de Cristianismo y Justicia, la globalización ha sido un descalabro que necesita ser gobernado democráticamente. Esto es ciertamente difícil en un contexto en el cual resulta que de las 100 primeras entidades económicas del mundo, solo 31 son países, y 69 son empresas. Como muestra, Amazon tiene una cifra de negocio equivalente al presupuesto de un país como Portugal. Así pues esta es una lucha de poder entre intereses empresariales claramente alineados y convergentes contra intereses democráticos cada vez más divergentes, y de momento van ganando los primeros.

2.- Las élites contra el resto. También sabemos que la utilización de los paraísos tiene lugar, sobre todo, entre las élites económicas. Las últimas filtraciones nos han dado evidencia de que el fraude fiscal llega casi al 30% si ponemos el foco en el 0,01% más rico de la población:



3.- Los intereses particulares contra el bien común. Parece que todo esto debería acabar en un gran pacto global entre países que aislara de una vez por todas este tipo de prácticas. Pero podemos ver cómo los intereses diplomáticos y políticos se imponen en este tipo de negociaciones. Vemos el caso de España, donde cinco países con jurisdicciones opacas de los analizados en los #ParadisePapers no están considerados actualmente paraísos fiscales: Trinidad y Tobago, Aruba, Bahamas, Barbados y Malta. Hacienda retiró una quincena de ellos en 2015. Entre estos ya no se incluye Panamá, que salió de la lista de paraísos fiscales españoles en 2010. Zapatero lo retiró por la presión de constructoras como Sacyr o FCC con el fin de ganar concursos para la ampliación del Canal.

En fin, parafraseando a Marx podemos decir con claridad que los intereses dominantes responden a los intereses de la clase dominante. Ahora bien, la buena noticia es que mientras gobernantes y entes públicos van muy lentos en aplicar una agenda contraria a los paraísos fiscales -hace años que se habla de una lista negra europea de paraísos fiscales, que teóricamente debería ser publicada a finales de 2017 pero que a medida que avanza se va empequeñeciendo más y más-, este tipo de escándalos disparan al corazón de aquello que los paraísos fiscales buscan por encima de todo, la opacidad. Por cada paraíso destapado, un país cae de la lista de posibles escondites. Pasó con Suiza, con Panamá, y es muy probable que pase ahora con las Bermudas. No tengáis duda de que vendrán muchos más.