miércoles, 13 de noviembre de 2013

Atentado a primera Iglesia Metodista: un odio que incendia.


“Todo lo expuesto refleja que no se trata de un grupo de vándalos sueltos, sino de un grupo que conoce bien a la Iglesia Metodista, que seguramente odia alguna de nuestras luchas permanentes (DDHH, contra la trata, solidaridad con los más pobres, etc., etc.) con inteligencia, gente pensante que planifica y sabe bien lo que hace” explicó Eduardo Mariani, el pastor de la Primera Iglesia Metodista de la ciudad de Buenos Aires cuyo Templo sufrió un serio atentado en la noche del sábado 9 y primeras horas del domingo 10 de noviembre.

El pastor Mariani amplió algunos de los hechos mencionados en el despacho de PE/Ecupres del lunes 9. Acerca la cruz invertida colocada sobre la mesa del altar detalla que fue “atada a una vela por el paño blanco de la mesa de comunión”.

Considera “históricas” las sillas de la plataforma principal “puestas en forma invertida una sobre otra” por lo que entiende que es “Un mensaje de desprecio y negación de quienes son autoridades de la Iglesia y proclamadores del Evangelio” dado que esas históricas sillas son usadas por los directores de culto, pastores, obispos.

Significativa la apreciación de Mariani de que “Las jirafas con los micrófonos, a través de los cuales se comunica la Palabra y se dirigen los cultos, estaban contra la mirilla de la puerta que da al fondo del templo, en un simbólico mensaje de negación de nuestra voz”. Un movimiento similar al aplicado al púlpito que fue dado vuelta de su orientación hacia la congregación y puesto mirando hacia una pared.

El mástil que sostenía la bandera argentina, “que siempre tenemos presente en nuestros cultos y reuniones”, fue desarmado, sacada la bandera y puesta sobre el púlpito. Podríamos pensar -dice Mariani- que el mensaje es que nosotros, los cristianos metodistas ¿no somos patria? y por lo tanto, ¿no somos dignos de izar la bandera argentina en nuestros templos?”.

Algunos hechos, descriptos por Mariani, asociarían el atentado ocurrido en Primera Iglesia con el del Templo Metodista incendiado en Rosario.

“La pila bautismal llena de bolsas de polietileno y papeles para prender fuego. Al lado arrancaron maderas del piso, seguramente para contribuir a incentivar el fuego en esta parte del templo”, explicó.

“Sacaron el porta pentagrama del piano y lo pusieron sobre los bancos de cedro. El piano fue junto a una silla que estaba cerca de las estufas de gas. Sobre la silla una caja de fósforos, que nosotros teníamos guardada en uno de los púlpitos para encender la vela, que también juntaron. Indicios claros de hacer otro foco de incendio de proporciones con riesgo de explosiones”, agregó Mariani.

Otra muestra de la clara intencionalidad en lo ocurrido fue que “la mesa de entrada que se encuentra contra los bancos de madera de cedro históricos, que se usa habitualmente para distribuir los órdenes de culto a los asistentes, estaba repleta de folletería y libros que sacaron de la vitrina, en un montículo importante como para iniciar otro foco de incendio.

Sobre la base de madera del histórico órgano y entre los tubos, colocaron “trapos y telas, como para iniciar el fuego con esa madera resinosa y seca, como para encender muy rápidamente”, puntualizó el pastor de Primera.

La hipótesis de querer incendiar el templo también se robustecería con lo ocurrido con el órgano, que data de 1882, al explicar Mariani que “dañaron siete tubos del órgano que sacaron y pusieron sobre otros o tiraron, para treparse y subir unos siete metros de altura, por sobre la estructura de madera del órgano, para colocar maderas del andamio interno, colocadas de forma que estén cerca del techo de madera, como para que el fuego llegue rápidamente al mismo”.

Otros gestos con carga simbólica se encuentran en que “Arrancaron dos borlas con flecos del manto de tela que cubre el piano, y los colocaron junto a una especie de condensadores antiguos que estaban en el tablero de electricidad, como si fueran las mechas de dos bombas”.

Tomaron ejemplares de El Estandarte, revista oficial de la Iglesia Metodista, los desparramaron colocando sobre ellas dos libros de Wesley, fundador del metodismo, “como para iniciar otro foco de incendio”.

Desde estos datos es que el pastor Eduardo Mariani sostiene que “Todo lo expuesto refleja que no se trata de un grupo de vándalos sueltos, sino de un grupo que conoce bien a la Iglesia Metodista, que seguramente odia alguna de nuestras luchas permanentes (DDHH, contra la trata, solidaridad con los más pobres, etc., etc.) con inteligencia, gente pensante que planifica y sabe bien lo que hace”.

Mariani arriesga con otra opinión “Uno puede pensar que se trata de grupos de ultraderecha, neonazis o nazi-fascistas, o algún grupo anarquista, aunque este último es menos probable ya que dejan siempre su símbolo de la letra A en un círculo, y aquí nada de eso han dejado”+ (PE).

Foto de Néstor Sieira, reportero de Clarín. 

SN 0311/13

Fuente: Ecupres

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